La Comunidad de Madrid presentó hoy el libro “Aurelio Pérez,
El Naturalista”, la autobiografía de uno de los mayores expertos en
cetrería de nuestro país editada por la Fundación para la Investigación y el
Desarrollo Ambiental (FIDA), dependiente de la Consejería de Medio
Ambiente y Ordenación del Territorio. La pasión por el arte de criar y
entrenar aves llevó a Aurelio Pérez a ser un estrecho colaborador de Félix
Rodríguez de la Fuente y asesor de Mario Camus en “Los Santos
Inocentes”.
Durante el acto de presentación del libro, la consejera de Medio
Ambiente y Ordenación del Territorio, Beatriz Elorriaga, ensalzó la figura
de Aurelio Pérez como trabajador incansable en defensa de la naturaleza
y como ser humano. Elorriaga, que ha colaborado en el prefacio de este
volumen autobiográfico, destacó la importancia en la historia de nuestro
país de figuras como Aurelio Pérez, ya que han sido muchas las
ocasiones en las que este cetrero ha evitado una catástrofe aérea
previendo la aparición de una bandada sobre las pistas de un aeródromo.
Premio Pioneros 2007
Nacido en Soria, Pérez comenzó desde niño a interesarse por las aves,
hasta el punto de convertirse en uno de los mayores expertos en el control de las aves en los aeropuertos. El Ejecutivo Regional ha querido rendir un
sincero homenaje otorgando a Aurelio Pérez el premio FIDA “Pioneros
2007” con el fin de reconocer la labor de aquellas personas que han
contribuido en la defensa de la naturaleza.
Junto a la consejera Beatriz Elorriaga estuvo el director de cine
Mario Camus quien quiso acompañar a Aurelio Pérez en la presentación
de sus memorias donde describe la relación de ambos en el rodaje de
“Los Santos Inocentes”. Pérez fue el responsable de que en la cinta
quedase plasmado fielmente el mundo de la cetrería.
El hombre y la tierra
La pasión por el arte de la cetrería la compartió con la persona que, según
reconoce Aurelio Pérez, más ha marcado su vida profesional: Felix
Rodríguez de la Fuente. Junto a él colaboró estrechamente en la
emblemática serie “El hombre y la Tierra” tal y como reflejan las
numerosas fotografías recogidas en estas memorias.
“El doctor”, como se refiere Aurelio para hablar de Félix, era quien
proponía y organizaba todas las acciones. Ambos solían acudir al río
Henares, una de las mejores zonas para la cría de halcones; a Rascafría a
grabar escenas con patos o a los terrenos del aeropuerto de Barajas,
desde donde entrenaban a los ejemplares que más tarde intervendrían en
las películas de De la Fuente.
Pero si increíbles son las peripecias descritas por el mismo Aurelio
Pérez en este libro, no lo son menos las imágenes tomadas a lo largo de
varias décadas. Desde águilas imperiales posadas en su antebrazo, a la
preparación del rodaje de escenas entre los lobos y los jabalíes o la que,
sin duda, es una de las instantáneas más famosas de los documentales
en nuestro país: el águila volando con un cabrito en sus garras.