La misteriosa desaparición de millones de abejas en todo EEUU tiene a los apicultores al borde del ataque de nervios y preocupa incluso al Congreso, que debatirá este jueves la crítica situación de un insecto clave para el sector agrícola.
Las primeras señales serias de este enigma surgieron poco después de las Navidades en el Estado de Florida, cuando los apicultores se encontraron con que muchas de las abejas se habían esfumado.
Los científicos barajan todo tipo de hipótesis, entre ellas la de que algún pesticida haya provocado daños neurológicos a las abejas y alterado su sentido de la orientación, lo que les impediría encontrar el camino para regresar a sus colmenas. Otros culpan a la sequía e incluso a las ondas de los teléfonos celulares, pero lo cierto es que nadie sabe a ciencia cierta cuál es el verdadero desencadenante.